Murió Diego Maradona, un amante de los caballos

El ex futbolista falleció a los 60 años en la casa donde se recuperaba de una operación; su historia en el turf.


 Photo: Diario La Nación. - Carlos Delfino
Diego Maradona con Midri, uno de sus primeros caballos, en San Isidro. Photo: Diario La Nación.

Para Diego Maradona, el caballo fue "el animal más lindo que existe en el mundo". En su infancia, en Villa Fiorito, los veía pasar y se ilusionaba con tener uno. Uno de sus tíos vendía carbón y aquel "grandote y patón de carro" -como lo recordaba- era el compañero perfecto para salir a ofrecer la mercadería y volver con plata para la comida a la casa familiar. Pelusa nunca logró montar a aquel caballo. Debió esperar hasta la década del ´90, sobre el final de su trayectoria como futbolista, para darse el gusto cuando se compró un campo en el oeste del Gran Buenos Aires, sumó algunos criollos (y otros petisos para sus hijas Dalma y Giannina) e hizo construir unos boxes, algo que en enero pasado retrató el diario La Nación.

Hasta disfrutar de los de carrera y como propietario, lo más cerca que había estado de un hipódromo había sido en Italia, cuando el de Agnano, uno de los más antiguos de ese país, fue una de las zonas elegidas para trabajar en lo físico al aire libre en su preparación para México 1986, mientras jugaba en Napoli.

Ya campeón del mundo y en su ostentosa boda en el mítico Luna Park en 1989, uno de los regalos más extravagantes que recibió fue la mitad de una potranca nacida en Las Ortigas, la cuna de Yatasto, la máxima celebridad argentina de cuatro patas del siglo pasado. La bautizó Dalma Nerea (Campero), como su primogénita, y fue la que lo insertó a Diego al mundo turfístico, al que estaría ligado hasta 2001.

La alazana llegó a correr apenas una vez, el 17 de abril de 1991, pero lo hizo muy mal y fue retirada de la competencia y destinada a la reproducción, donde dio a luz cinco crías, todos machos a los que Maradona denominó de manera muy peculiar: Diegol (Capo Máximo), Nob (Payant), Nico (Lord Hailey), Guillote (Lord Hailey) y Cani (Lord Hailey). El primero de ellos, referido a uno de sus apodos, consiguió seis triunfos, cinco en Palermo y otro, el mejor de todos, en el Gran Premio Joaquín V. González, el 18 de noviembre de 1997. Ese día, Maradona siguió el clásico desde su casa en Villa Devoto. Nico venció las dos últimas que corrió en La Plata. Guillote (por Coppola) y Cani (por Caniggia) jamás corrieron.

Nob (Payant) -referencia a su paso por Newell´s- nunca ganó al igual que Genioan (Samoan), Lechuzón (Bid Us), Punk Style (Ringaro), Mister Cuadro (Mister Marco), Dalgian (Ringaro) y Babour (Babor). Todos ellos pasaron por el stud La Bombonera, cuya identificación en las pistas era una chaquetilla azul con brazales y gorra amarilla, los colores de Boca. Jorge Valdivieso fue la monta que había elegido y con quien entabló una amistad por aquellos años.

Además de Diegol, tuvo otros ganadores destacados. Uno, Midri, consiguió cuatro victorias, en manos de dos entrenadores, Ignacio Correas (h) y Jorge Mayansky Neer. Otro, Persuasivo Fitz (Fitzcarraldo), ganó tres en San Isidro, incluso un Grupo 3 en septiembre de 1998, y otra en Palermo. Lo tenía en sociedad con Juan Carlos Bagó, el criador del caballo. Muy Enamorada (Equalize) se impuso en dos ocasiones. Entre todos corrieron 101 carreras y ganaron 18.

Hace 24 años, cuando el 9 de noviembre de 1996 Refinado Tom ganó el Nacional, tras haberse impuesto en la Polla de Potrillos y el Jockey Club, y obtuvo la Triple Corona, Maradona estuvo en Palermo y entregó las copas. Diego, quien murió este miércoles a los 60 años, no volvió a tener caballos, pero siempre volvió a los hipódromos, entre ellos el de Meydan, el último construido en Dubai, mientras vivió en aquel emirato.



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