Adrián Giannetti se ilusiona con una recuperación más rápida y Wilson Moreyra recibió el alta

El primero transita con controles cada dos semanas la fractura de tibia y peroné de la que no será operado, mientras que su colega ya puede volver a competir.


 Photo: Juan Ignacio Bozzello - Carlos Delfino
Con Marignac, Adrián Giannetti ganó el GP Jockey Club (G1) la semana previa a accidentarse. Photo: Juan Ignacio Bozzello

Con apenas una semana de diferencia, Adrián Giannetti y Wilson Moreyra vivieron situaciones de esas por las que ningún deportista quiere pasar y, particularmente en el caso de los jockeys, genera un malestar superior en este momento del año. Luego de la falta de competencia en el país que parecía interminable, el final de 2020 entrega las mejores carreras con una frecuencia atípica y es la gran oportunidad de salvar la temporada. Perdérselas es tan doloroso como las lesiones.

A tres semanas de su fractura de tibia y peroné al golpearse en los preparativos de una largada en San Isidro, Giannetti está enfocado en una recuperación que, dentro del cuadro, puede demandarle mucho menos de lo previsto. Moreyra, que tuvo una terrible caída el sábado de la semana anterior en Palermo, sorteó rápidamente la fisura que le habían encontrado en una muñeca y podría retomar la actividad desde este miércoles, si lo deseara.

Adrián fue víctima del genio de la potranca Lady Sansa, que se voleó repentinamente dentro del aparato por segunda vez, tras hacer algo similar en la redonda de exhibición, y cayó encima de su cuerpo provocándole la doble lesión a la altura de la rodilla. Una semana antes, había ganado el Gran Premio Jockey Club (G1) con el potrillo Marignac (Equal Stripes), al que soñaba con poder montar en el Carlos Pellegrini (G1) del 19 de diciembre. Ya sabe que no, pero el ánimo va escalando en este profesional.

"Tuve unos primeros días muy tristes, estaba muy apenado por lo que me pasó, pero ahora estoy bien. Justo estaba a un paso de las finales y llegar bien montado a esos clásicos es importante. Entonces, que te pase esto es un dolor grande. Debe sentir lo mismo un jugador de fútbol que se lesiona antes de una final que lo que sentí yo ese día", sostiene Giannetti. La operación, como se recordará, se descartó, pero esa pierna no ha vuelto a tomar contacto con el suelo.

"Por suerte, ahora pude hacer un clic en la cabeza, empezar a tomármelo como una extensión de la cuarentena o unas vacaciones, pensando en positivo. Sé que me tengo que recuperar muy bien y gracias a Dios ya en la primera consulta con el especialista se decidió que no me operara, lo que resultó un punto a favor", describe el jinete. "Supuestamente, no nos va a llevar tanto como podíamos imaginar al comienzo y es menos grave. Nunca tuve una fractura así, pero tuve la suerte de que no se desplazó, quedó todo en su lugar. Entonces, hay que darle tiempo a que se forme el callo óseo, hacer un buen reposo sin apoyar la pierna y cada 15 días vamos controlando cómo es la evolución con las placas", completa, ya de buen ánimo, algo en lo que contribuye la catarata de muestras de afectos que estuvo recibiendo en forma permanente.

En el caso de Moreyra, la fisura de una muñeca pasó con la misma velocidad que su caballo, Capellini, se desplomó cuando puso la mano izquierda dentro de un pozo en plena curva. Salió barata la caída para lo paralizante que resultó verla. Y luego de dos días de internación y algunos controles, este martes se firmó su alta médica en una nueva consulta con el especialista Lauro Mellado. La evolución fue notable e, incluso, el jefe del servicio médico del hipódromo de Palermo, Octavio Arakaki, confirmó que ya puede volver a montar. En las montas que tenía para este miércoles fue reemplazado y no firmó para el jueves, pero podría reaparecer el viernes en La Plata.



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