El que no se arriesga no cruza el río

Siempre ha tenido un buen rendimiento Luis Urbina cada vez que viaja hacia el sur del Mapocho para presentar sus cartas en el Club Hípico. El lunes último ratificó su buena estadística ganando uno de los clásicos con Lucky Miss. Los hípicos de buena memoria recordarán que a fines de los ´90 estuvo a un salto de ganar El Ensayo con Molto Vivace. Pero no sólo eso, ya que también se adjudicó otros Grupo Uno con recordados corceles como Kachamandí y Nawel. Igualmente podríamos agregar otro buen momento vivido con Milonguero Wells en el fondismo. Aquí nos da la receta.


 Foto: Rafael Reyes - Juan Antonio Torres
Luis Urbina Foto: Rafael Reyes

Lo realizado el lunes reciente en la última jornada de Blanco Encalada, adjudicándose el clásico Rayita con Lucky Miss, vino a ser la confirmación del feeling que siempre ha existido entre Luis Urbina y el Club Hípico. Pese a su acostumbrado buen nivel en el Hipódromo Chile, cada año en su agenda tiene apuntados algunos nombres de pupilos con los que busca abrir el abanico, ya sea por pedigree, por distancia o lisa y llanamente, por encontrar nóminas más abiertas, sin la presencia de ese corcel que asome como imbatible en alguna de las dos pistas capitalinas. 


Ese obstáculo tuvieron los corceles palmeños en los últimos años, dada la presencia de líderes generacionales en la grama como Robert Bruce o El Pícaro, lo que transforma en una odisea enfrentarlos y superarlos, más allá de que este último sucumbiera en la reciente versión de la magna fiesta, aunque fue ante un caballo de la misma cancha. Pero cuando se aprecian nóminas más abiertas, este ex basquetbolista es uno de los primeros que recoge el guante y opta por inscribir alguna carta en los clásicos generacionales a la mano parisina, para desafiar a la historia. También a la lógica. Y le ha resultado. Algo que en diálogo con El Turf.com nos cuenta cómo. 

"Estuvimos muy cerca de ganar El Ensayo cayendo con Molto Vivace ante Perssonet de mi gran amigo Samuelito Fuentes. No me puedo quejar, nos ha ido muy bien en el Club Hípico, pista a la que no le tengo miedo cuando sospecho que cuento con algún pupilo que pueda destaparse. Obviamente si la generación se concentra en un solo campeón las demás caballerizas tienden a arrancar. Yo hice lo contrario, ganando la Polla después de 30 años que un preparador del Hipódromo Chile no la ganaba. Siempre lo he dicho desde mis buenas temporadas en Blanco Encalada: hay que arriesgarse, si estamos acá al lado. A mis familiares también les ha ido bien: hoy mi sobrino Cristián está radicado acá y mi hermano Carlos tuvo gran rendimiento con Papelón y Marsiglio Ficino. Los Urbina nos hemos ganado un respeto tanto profesional como personal, aprovechando la ocasión para agradecer a todos nuestros cuidadores y capataces, quienes son claves para conseguir este rendimiento". 

Ahora ha sumado a una nueva carta: Lucky Miss, una hija de Lookin at Lucky que en su generación se encontró justamente con una rival fuera de serie como Wow Cat. Aunque no fue precisamente por eso que Luis Urbina decidió trasladarla a la Ciudad Jardín en su oportunidad. Aquí nos explica las razones. "Lucky Miss debutó segunda y después le ganó a La Pochyta. Luego en el Critérium que ganó No Cacha Na, mañoseó en la carrera y se nos vino para abajo, por lo que decidimos llevarla a Viña, donde anduvo muy bien en los hándicap a cargo de mi hermano Osvaldo. Terminada la temporada de pasto la decidimos traer al Club Hípico, donde también ha respondido, ya más relajada hoy e incluso más madura y preciosa, con 470 kilos, dejando en claro que le hizo muy bien la costa. Esperemos que sigan los triunfos. El de ahora es muy significativo para mí porque fue el clásico Rayita, que preparó el gran Luchito Romero, quien logró la hazaña de venir de Viña a ganarse El Ensayo con su yegua. Yo era chico, pero les confieso que formé parte de la barra aquella vez, apoyándola".

Diciembre 4, 2018, Chile
Juan Antonio Torres

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